Dichos conceptos son antagónicos entre sí y están siempre presentes al momento de definir una política de abastecimiento. Si el objetivo primordial es el servicio al cliente (disponibilidad, continuidad de los procesos), deben sacrificarse costos financieros (dinero inmovilizado en stock) con la posibilidad de atenuantes en situaciones de abastecimiento flexible (suministro Just In Time - JIT), o tolerar un cierto grado de servicio (faltantes ocasionales) en aras de una menor inversión financiera.